Preussen
El Preussen, navío de 5 palos, botado en 1902 en los astilleros de Hamburgo, desplazaba 5.162 t, tenía 134,5 m de eslora total, 124 rn de eslora en la flotación y 16,5 m de manga. Por tanto, su relación eslora-manga superaba el valor de 7,5, y esto, junto a su gran velamen (5.000 m2 de trapo) justificaba su alta velocidad. Hubiera sido imposible desplegar las 47 velas sin la relacio n resistencia-peso del acero, y el Preussen era de acero, al igual que sus palos y vergas. Al mismo tiempo, el manejo de tanta superficie con una tan reducida tripulación hubiese sido irrealizable sin una fuerza rnotriz auxiliar, proporcionada por dos máquinas de vapor montadas en cubierta, que servían para accionar los aparejos, los cabrestantes y las bombas. El trabajo diario de bracear las vergas para disponer las velas en el ángulo preciso cuando el buque viraba de bordo o alteraba su rumbo, debía ser mecanizado, no sólo por el peso, sino básicamente por la cantidad de palos que debían maniobrarse al mismo tiempo.
Los penoles de las tres vergas más bajas de los tres primeros palos llevaban un polipasto cada una montado detrás del siguiente palo de popa, a fin de orientarlos simultáneamente. Por ironías de la suerte, la gran velocidad del Preussen significó su desgracia. Un dia, en octubre de 1910, el buque fue abordado por el vapor inglés Brighton, que cubría la ruta de Newhaven a Dieppe, en el Canal de la Mancha. Infravalorando la velocidad del velero, el vapor estimó erróneamente que podía cruzarle la proa sin peligro alguno. El Preussen, espoloneado y casi partido por la mitad, encalló en aguas de Dover, en la costa de Kent, y resultó destruido.
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